EL PICAFLOR PINTA CANCIONES PERFUMADAS tendrá su estreno en EE.UU como película inaugural de DOC NYC 2026

Tras su aclamado estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), El picaflor pinta canciones perfumadas (The Hummingbird Paints Fragrant Songs), la nueva película de Èlia Gasull Balada (editora, Son of Monarchs, The Rebellious Life of Mrs. Rosa Parks) y Matteo Norzi (Icaros: A Vision), tendrá su estreno en Estados Unidos como película inaugural de la edición 2026 de DOC NYC, el festival de documentales más grande del país, que se celebrará del 11 al 26 de noviembre.

La película retrata a Sara Flores (Soi Biri en idioma shipibo), maestra de 75 años del kené —el complejo lenguaje visual del pueblo shipibo de la Amazonía peruana, nacido de la noción del kéenti (amar o cuidar). Tras décadas de trabajo en la intimidad de su comunidad, Flores irrumpió a sus setenta años en el circuito del arte contemporáneo global: colaboró con la galería White Cube y la casa Dior, y se convirtió en la primera artista indígena en representar a Perú en la 61.ª Bienal de Venecia.

Sin embargo, este reconocimiento tardío en su vida encierra una paradoja contundente: su consagración internacional coincide con un momento crítico para su territorio, cercado por la destrucción ambiental, el despojo ilegal de tierras y la negligencia estatal.

Lejos del formato documental tradicional, Gasull Balada y Norzi proponen una experiencia inmersiva que se inspira en el propio proceso creativo de Flores. Así como el kené traduce geometrías espirituales en visiones complejas, la película captura los ritmos, las texturas y el pulso espiritual de la Amazonía. Las imágenes contraponen con fuerza los paisajes orgánicos de la selva con la arquitectura fría de los museos occidentales, exponiendo las tensiones entre las formas de vida indígenas y las instituciones del Norte Global.

El universo sonoro es tan central como la imagen. Los diseñadores de sonido María Alejandra Rojas y Arturo Salazar entrelazan los ruidos de la selva y el entorno natural con ícaros —cantos rituales que reemplazan la música incidental convencional— interpretados en una noche de ceremonia por Elisa Vargas Fernández (Tár) y su hijo Fredi Luis Sánchez Vargas. El resultado es un paisaje auditivo envolvente que le da cuerpo a la cosmología shipiba.

A través de esta búsqueda formal, la película acompaña a Flores en un camino íntimo, político y espiritual: desde una crisis de salud y una visión de ayahuasca que conecta su cuerpo con la herida de la selva, hasta su participación en la ONU junto a jóvenes defensores de la tierra, culminando en su gran exposición en el Museo de Arte de Lima (MALI), donde presenta una nueva serie sobre la bandera de la Nación Shipiba. Más que un retrato, El picaflor pinta canciones perfumadas se convierte en una extensión de su arte, transformando el cine en una herramienta de resistencia decolonial, soberanía amazónica y futuridad indígena.