Soy Mario, la ópera prima de la cineasta mexicana Sharon Kleinberg, tendrá su estreno internacional en la sección Discovery del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), a celebrarse del 10 al 20 de septiembre, seguido de su estreno en EE.UU. en el Festival de Cine Latino de Nueva York (NYLFF) del 15 al 20 de septiembre. La película también será exhibida en el Festival de Cine Latinoamericano de AFI, del 16 de septiembre al 7 de octubre en AFI Silver Theatre and Cultural Center en Silver Spring, Maryland.
Este íntimo drama tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), donde Oustin de León se alzó con el Premio Mezcal a Mejor Actor y la película recibió el Premio Maguey del Jurado a la Mejor Película LGBTQIA+. Perfilando a Kleinberg como una nueva y potente voz del cine mexicano, su ópera prima ofrece un retrato lleno de matices y profunda empatía sobre la identidad, la autonomía corporal, la masculinidad y el anhelo de formar una familia.
La película se centra en Mario, un afable taxista transgénero de 40 años que vive en la zona urbana de la Ciudad de México. Con un grupo cercano de compañeros de trabajo y una relación afectuosa con su madre y sus dos hermanas, Mario ha construido una vida estable. Sin embargo, un embarazo inesperado le abre la posibilidad de cumplir su anhelado sueño de ser padre, al tiempo que pone a prueba sus ideas más arraigadas sobre su propia masculinidad, embarcándolo en un viaje íntimo a través de la transformación de su cuerpo, sus vínculos afectivos y su propia identidad.
Al frente del reparto se encuentra el actor trans no profesional y maestro de Taekwondo Oustin de León, cuya actuación naturalista sostiene la película. Kleinberg, con una sólida trayectoria previa como actriz y dramaturga, aprovechó su amplia experiencia teatral para dirigir a De León junto a un elenco de reconocidos actores profesionales —como Héctor Kotsifakis, Mayra Batalla, Ruth Ramos, Krystian Ferrer y Mercedes Hernández—, integrando la disciplina física del protagonista y sus vivencias en la propuesta íntima y sutil del filme.
Desarrollado a lo largo de tres años de investigación y un estrecho trabajo colaborativo con la comunidad trans mexicana, el guion de Kleinberg cuestiona tabúes sociales y nociones tradicionales sobre el machismo en torno al embarazo transmasculino. Más que centrarse exclusivamente en las barreras sociales, la película prioriza las relaciones humanas: la familia, la amistad y el sentido de pertenencia. A través del inesperado camino de Mario hacia la paternidad, Soy Mario ofrece un retrato íntimo sobre la vulnerabilidad, la autodeterminación y la valentía de redefinirse a uno mismo.
